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Utopía Literaria

El proyecto a continuación nació el 12 de Septiembre de 2020 en plena pandemia. Les autores que lo escribieron son de diversos países y regiones todes unidos para conformar una breve poesía de 100 páginas abordando temas variados. Su aporte a la poesía juvenil en un contexto social es un claro ejemplo de la actitud que tiene el poeta para representar sus deseos y sus virtudes. 7 poetas y un artista componen el poemario que tienen a continuación:

Arte de Tapa: Damián Alcario

Sin sintonía

¿No es acaso la vida del poeta, elegirte entre tantas mansalvas?
¿Elegir la adecuada, la que inspire y la que sane, mediante esas palabras?
¿Acaso no es la vida el poeta, arrimar su barcaza, al río de un amor?
¿No podría, acaso, un poeta, vivir eternamente, en el corazón de su amada?

¿Y si pudiera, no sería menester, acusar a su olvido, como fuente de su magia?
¿Para así ser repudiado eternamente por causa de su único amor vital?
¿Y si amase con toda su vida, a una mujer, entonces ella no lo envidiaría?
¿Ser el amor de su vida y al mismo tiempo, al mismísimo tiempo, refugiarse en la nada?

Por extraño que parezca, amar para un poeta, es lo mismo que morir,
porque su estilo literario no es más que una palabra,
pero él mismo se lo cree, como si fuera el navío, ese que lo lleva hacia lo eterno,
y sin duda alguna, si por él fuera, iría hasta la nada misma, a olvidarse completamente de sí.

Porque para un poeta, sin amor no hay vida
y sin vida no hay amor
porque en su fuero interno
un goce no significa nada.

A veces, nunca es fácil

Porque si empieza de verdad
entonces será real,
será legítimo,
será perfecto.

Pero si no sucede natural
entonces será enigmático,
probablemente, genuino, no,
y habrán tantas dudas…

Que si pudieras entender
que si siguieras el camino
entonces no habría roca
que se interponga.

Pero una vez comienza
la realidad es sólo una
y si tu guía, corazón, está,
entonces no tendrás nada qué temer.

Por añadir un ser segmento

No había en mi magia
una columna para ti,
no había en mi magia
un ser para colorear.

No tendría, si no fuera por ti,
un ser que me iluminara,
que me dijera qué hacer,
pero ahora lo entiendo, estás aquí.

Y si tuviera en algún momento,
un segmento, un ser segmento,
serías tú, con tu magia, eterno,
pero como soy solitario, no te tengo.

Aunque las cosas cambien,
no estoy dispuesto a suicidarme,
porque contigo creo, no destruyo,
no anhelo.

Y si fueras mía, tú, querida,
le daría al diablo otra oportunidad
de fichar mi alma para su infierno,
de querer mi vida, como si fuera su anhelo.

Y sinceramente no tengo techo,
no tengo alma ni tengo deseo,
pero si te encuentras sola y sin beso
te confiero este secreto: Estás en el cielo.

Una búsqueda intratable – Al colectivo

Los juegos de la razón
a veces nos tientan
tanto que si sufrimos
ellas lo entiendan.

Como somos aire
somos fuego,
y alimenta el alma
saber que tenemos ego.

Pero si no lo tenemos,
entonces el juego
se cae como entierro
que sufre el amado.

Y si dejamos para atrás
las diversiones que nos siembran,
los proyectos se caen
como si fueran nuestras abuelas.

Aunque si sufrimos,
por algo será, ¿No?
será que somos odio,
será que somos todo.

Y si algún día dejamos
de obedecer las reglas
tendremos como consecuencia
la idea primordial, esa que nos sumerge.

Una fruta deliciosa

Tu amor es como una fruta
que mi deseo sacía con tu haber,
porque eres la magia
que conmueve mi ser.

No hay única,
lo sé, pero si puedo,
te lo haré saber,
que hay.

Y si mis magias no me traicionan,
te haré saber tambien,
que la magia no se atreve
a pertenecerme.

Como las sombras nos persiguen
tu fuego es mi alma,
pero tu cuerpo, querida, amada mía,
no es más que una fruta sagrada.

Será tu fruta deliciosa
la que me permita ver
que ese fuego que llevas dentro
no es nada más que mío, como el sol.

Y si mis verdades se acumularan en tu ser
entonces te daría mil voces
que te digan qué hacer
pero jamás te pertenecerán.

No te pertenecerán
como yo no te pertenezco
a menos que me digas
que soy tuyo, como anhelo.

Sé la riña, sé el gallo.

Daría mi vida si fuera la última
por contemplarte serena bajo la luna,
una ráfaga de aliento, mi última pena,
la que habrá de seguirme siempre bajo tu ciénaga.

Como tú no hay ninguna
que me escriba las veces
que hago de sombra,
las veces que hago de pena.

Y si fueras la última
te daría mi rostro
tanto como anhelo
ser tu último sereno.

Pero no obligues a tu ser
a olvidarme por completo
si no eres digna de guerrero
que convence a su encierro.

Encierro que mece
las veces de los meses
como tu cuerpo sangra
como el mío se levanta.

Y serás la última
la que brille en mi ausencia
víctima fatal de mi ser egoísta,
vida de últimas, muéstrame la salida.

Pero viviré en tu ausencia
víctima mía de mi presencia
porque eres la única
que agoniza en mi.

En el haber de un aire

Toca elegir si se siembra la rosa o la amapola,
toca saber si el futuro da reloj o da desierto,
pero también, ya sabés, toca saber,
toca saber si el todo acumula aciertos.

Será mi voz la que contemple
como la brisa a tu cuerpo,
esa vez que te anoté
como si fueras única y rezando.

Y si las teclas no me fallan
te diré que te amo, pero te pierdo si lo hago,
como perdí mi alma en un juego
azar, contémplame morir de nuevo.

Y si las hojas del árbol siembran huella
de un pasar del tiempo que es único,
yo seré tu labriego, corazón,
para que sepas lo que es el acierto.

Y daré mi vida por tu anhelo,
tu cuerpo y corazón,
daré mi vida como si nada valiera
por tu voluntad sos mi amor, ese amor.

Pero te espero llamándome,
pero te espero ayer,
y ya no volverás,
como ese ayer se fue.

Yo te leería uno

Dame la palma de tu mano,
dame que quiero organizarla,
para que sepas que estás conmigo
te diré quien eres desde el ombligo.

Desde las letras de mi panza
percibo tu fuerza, mi labranza,
no, oye, no quiero rimas,
quiero un beso de tu boca.

Y si deseas que te diga, amigo,
no eres lo que sueñas,
eres tu enemigo,
entonces lucha con tu fuerza.

Pero no bajes la cabeza,
sólo piensa en tu nena,
ella te dice que lo sientes,
porque este cuerpo lo desea.

Y si me buscas en la niebla
te dejaré a ciegas en tu tiniebla
porque para mí no existe labriega
que no sepa lo que es la siembra.

Y si algún día renaces,
esperaré tu andar con los alces,
los ancestros verán tu fuego,
ellos te dirán qué hacer.